Relato: Un amor por casualidad.

Escrito por la narradora de historias autora (Lorena García Rodríguez)

Tema: Vivir el momento 


Fecha de creación del relato 09 08 2025



Esta es una gran historia de amor, se trata del romance entre dos jovenes llamados Amanda y Rodri. Todo comienza en el verano de 2021, Amanda estaba pasando el rato en su red social, mientras habla con sus amigos, le llega el mensaje de un chico, al principio Amanda le dice que no sabe quien es, que se ha confundido, lo deja pasar, unos días después se repite la situación, él le escribe todo se inició con un hola guapa, y tuvieron la típica conversación qué edad tienes, cuáles son tus aficiones…pasan horas hablando como si fuesen amigos de siempre, pero en un determinado momento, Amanda percibe que a Rodri parece que le gustaría que hubiese algo entre ellos, pero entonces Amanda tiene que ser sincera, y le dice que ella ya está conociendo a otro chico, para no complicar y confundir las cosas Amanda decide decirle a Rodri que es mejor que no mantengan ningún contacto, y así lo hicieron pero esa misma noche Amanda fue consciente de que Rodri le gustaba de verdad, además en la relación en la que se encontraba era demasiado complicada y no le veía futuro, unos días después Amanda puso fin a lo que tenía con aquel chico.

 

Porque en su cabeza sólo tenía a Rodri, pero no tenía forma de ponerse en contacto con él, pasaron un par de meses y cuando menos lo esperaba llegó otra vez un hola guapa, solo quería saber cómo te va todo, ese era el momento que tanto había estado esperando, empezaron a hablar sin más, y entre ellos todo fue como si no hubiese pasado el tiempo, fue una gran charla hablaron de infinidad de cosas, y entonces Rodri le preguntó cómo le iba con su chico, y entonces por fin Amanda le pudo contar que aquello se había terminado hace algún tiempo, continuaron hablando hasta casi hacerse de día, fue así como primero forjaron una gran amistad.

 

Al principio cuando Amanda está en casa quiere que llegue la hora para poder hablar con su amigo, cada noche se escriben se cuentan como han pasado el día, y así muy poquito a poco empiezan a contarse todo entre ellos, y de ese modo va surgiendo la complicidad y el cariño entre los dos, ya pasado algo más de tiempo deciden quedar, se lo pasan genial cuando están juntos se ríen muchísimo, y cuanto más van conociendo uno de otro se dan cuenta de que tienen muchísimas cosas en común, al ser de la misma edad, tienen un punto de vista parecido en lo que se refiere al futuro y también en cuanto a las relaciones. Siguen quedando y haciendo muchísimos planes, Amanda siente que cada momento a su lado le hace ver la vida como algo que merece ser exprimido al máximo con el único propósito de encontrar la felicidad.

 

Amanda ya había estado enamorada, pero esta relación era diferente más madura, aunque habían todo tipo de momentos, lo mismo se podían divertir como niños que luego tener conversaciones sobre sus planes de futuro, e imaginarse como podría ser su vida juntos, esta relación le estaba enseñando muchísimo a Amanda, y no sólo sobre el amor, le estaba cambiando la manera en la que veía su vida, lo que estaba viviendo gracias a su relación con Rodri le estaba mostrando un futuro que Amanda hasta el momento, nunca había pensando que estuviese a su alcance.

 

Amanda pensaba que un amor así, era cosa de películas románticas o novelas, pero ahora sabe que las historias de amor pueden ser realidad, siempre y cuando encuentres a la persona adecuada con la que compartir tu vida. Gracias a que Amanda y Rodri se encontraron por casualidad, y también por haber vivido ese amor tan intenso a la par que romántico, aprendieron la valiosa lección de que la vida puede llegar a ser maravillosa, apreciando cada momento, porque de ellos surgen las grandes historias, su amor pasará a ser eterno porque las grandes historias nunca mueren, ya que siempre merecen ser contadas.

Presentado al concurso literario V Certamen de relatos Nila Flores”. Organizado por La Asociación de Mujeres con cáncer Bahía 



Nota de autora sobre el relato un amor por casualidad

A veces un gran amor comienza de la manera más sencilla: con una casualidad.

Un amor por casualidad nació alrededor de esa idea: la posibilidad de que un encuentro aparentemente casual termine cambiando la manera en la que una persona entiende el amor y, sobre todo, la vida.

Amanda y Rodri se conocen de una forma tan cotidiana como puede ser hacerlo a través de una red social. Al principio ella ni siquiera sabe quién es él. Después empiezan las conversaciones, primero tímidas y después cada vez más largas, hasta que dos desconocidos terminan hablando como si se conocieran desde siempre.

Pero la historia no quería quedarse solamente en el enamoramiento.

Lo que más me interesaba de Amanda era descubrir cómo esa relación iba transformándola poco a poco.

Primero aparece la amistad.

Después la complicidad.

Luego el cariño.

Y finalmente llega el amor.

Amanda ya había estado enamorada, pero lo que encuentra con Rodri es diferente. Es una relación más madura, en la que pueden reírse como niños y, al mismo tiempo, hablar de sus planes, de su futuro y de la vida que podrían construir juntos.

Por eso el verdadero viaje de Amanda no es solamente sentimental.

Es aprender a mirar hacia delante.

Rodri le muestra, casi sin proponérselo, posibilidades que ella no había imaginado para su propia vida. Y mientras ellos hacen planes, quedan, conversan y disfrutan de estar juntos, Amanda descubre algo que quizá había olvidado: que el presente también merece ser vivido.

De ahí nace también la idea que dio lugar al tema del relato: vivir el momento.

Habla de aprovechar esos instantes que parecen pequeños mientras están sucediendo, porque quizá algún día descubramos que eran precisamente los momentos que estaban construyendo nuestra historia.

También quería recuperar una idea que aparece muchas veces en las historias de amor: esa sensación de que los grandes romances solo existen en las películas, en los libros o en la imaginación.

Amanda comienza pensando algo parecido.

Pero termina descubriendo que algunas historias que parecen demasiado bonitas para ser verdad también pueden suceder en la vida real.

No porque exista un amor perfecto.

Sino porque podemos encontrar a alguien con quien compartir las risas, las conversaciones, los planes, las dudas y también las ganas de seguir adelante.

Por eso, al terminar la historia, la lección que queda no es solamente que Amanda y Rodri se hayan enamorado.

Es que aquel amor les enseñó a mirar la vida de otra manera.

A disfrutar de lo que estaba ocurriendo mientras ocurría.

A no dejar siempre la felicidad para mañana.

Y quizá por eso el título resume tan bien su historia.

Todo comenzó por casualidad.

Un mensaje.

Un «hola guapa».

Una conversación inesperada.

Dos personas que todavía no sabían que estaban a punto de convertirse en algo importante la una para la otra.

Porque a veces la casualidad solo es la forma que tiene la vida de poner a dos personas en el mismo camino.

Y después, lo demás, depende de ellas.

Las grandes historias nunca mueren porque siempre merecen ser contadas.

Esta es una de ellas.







Comentarios

Entradas populares de este blog

Escribir: De guardar textos a compartir historias

El árbol que aprendió a florecer

Relato: Arya y el mundo de sus historias