Relato Lo mejor de mí
Escrito por la narradora de historias autora (Lorena García Rodríguez)
Tema Experiencias de superación en el cuidado
Fecha de creación del relato 28-08- 2025

Presentado al concurso literario ”Cuidar con palabras” . Organizado por Eclatcare Seniorbliss
Nota de autora sobre el relato, lo mejor de mí
Hay historias que nacen de una pregunta y otras que nacen de una convicción.
Lo mejor de mí nació de una idea que considero especialmente importante cuando hablamos de discapacidad y cuidados: necesitar ayuda no significa dejar de tener derecho a elegir.
Luna es una joven con una discapacidad severa. Necesita cuidados y apoyo de las personas que la quieren, pero eso no impide que pueda tener una vida propia, tomar decisiones y buscar su propia felicidad.
Quise construirla como una chica alegre, extrovertida y optimista. No porque su vida haya sido siempre sencilla, sino porque las dificultades de su infancia no han conseguido apagar su manera de enfrentarse al mundo.
Desde pequeña, su familia le transmite algo que marcará su forma de entender el futuro: tener una discapacidad no significa que otras personas tengan que decidir cómo debe ser su vida adulta.
Para mí, ahí está el corazón de esta historia.
Cuidar también puede significar dejar crecer.
Puede significar acompañar sin sustituir, ayudar sin decidir y estar presente sin ocupar el lugar de la persona que necesita ese apoyo.
La figura de la madre representa precisamente esa manera de cuidar. Su amor no consiste en proteger a Luna de todas las experiencias, sino en darle confianza para vivirlas. Aunque sabe que su hija necesitará apoyos a lo largo de su vida, también quiere que descubra por sí misma qué quiere hacer con ella.
Por eso Luna aprende a dejarse llevar.
A salir.
A relacionarse.
A vivir experiencias.
A equivocarse.
A descubrir.
Y cada una de esas experiencias va construyendo la mujer que llegará a ser.
El relato habla de superación, pero no quería presentar la superación como una lucha permanente contra la discapacidad.
Luna no tiene que dejar de tener una discapacidad para ser independiente.
Su independencia consiste también en poder participar en las decisiones sobre su propia vida, aunque para llevarlas a cabo necesite el apoyo de otras personas.
Esa diferencia me parecía esencial.
Porque durante mucho tiempo hemos asociado los cuidados con la dependencia absoluta y, en ocasiones, hemos olvidado que una persona puede necesitar cuidados y seguir teniendo deseos, proyectos, preferencias y capacidad para decidir.
Luna representa precisamente esa posibilidad.
Su historia no pretende decir que todas las personas con discapacidad tengan que vivir de una determinada manera. Al contrario: pretende defender que cada persona debería poder construir su propia idea de felicidad.
Y quizá por eso el final de la historia no necesita grandes acontecimientos.
La verdadera experiencia de superación de Luna está en algo mucho más cotidiano: aprender que puede vivir su vida según sus decisiones y no según las expectativas que otros hayan construido para ella.
Al escribirla, quería recordar que cuidar no debería significar vivir por alguien.
Cuidar también puede ser confiar.
Confiar en que, incluso cuando una persona necesita ayuda para hacer determinadas cosas, sigue siendo la protagonista de su propia vida.
Porque quizá la forma más bonita de cuidar a alguien sea acompañarlo hasta que encuentre su propia manera de ser feliz.
Y después seguir a su lado, no para decidir por ella, sino para verla vivir.
Eso es, para mí, lo mejor de mí.
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